oreja - selecciona el puzzle a arreglar

El pabellón auricular, pinna,​ aurícula u oreja es la única parte visible del oído. El pabellón auricular es una estructura cartilaginosa (compuesta por cartílago y piel ) cuya función es captar las vibraciones sonoras y redirigirlas hacia el interior del oído. Muchos animales son capaces de mover a voluntad el pabellón auricular hacia la dirección de la que procede el sonido (por ejemplo, los perros). En cambio, el pabellón auricular humano es mucho menos móvil; pero no carece totalmente de movimiento , pues no se posee control voluntario de los músculos sobre su orientación. Algunos sujetos pueden lograr mover sus orejas levemente bajo entrenamiento. A medida que el ser humano envejece, las orejas continúan su crecimiento, el lóbulo cae por gravedad tomando mayores proporciones y el acceso al canal auditivo, el trago y el antitrago adquieren mayor pilosidad. Sin la existencia de esta estructura helicoidal, que como un embudo canaliza el sonido, las ondas frontales llegarían al oído de forma tangencial y el proceso de audición resultaría menos eficaz, pues gran parte del sonido se perdería: parte de la vibración no penetraría en el oído, parte de la vibración rebotaría sobre la cabeza y volvería en la dirección de la que procedía (reflexión), y parte de la vibración lograría rodear la cabeza y continuar su camino (difracción).[cita requerida]El pabellón tiene esa forma porque le permite captar y dirigir las ondas sonoras hacia el oído medio donde se encuentra el tímpano Las partes de una oreja son: Hélix Canal del Hélix Fosa del Antihélix Antihélix Concha Trago Antitrago Lóbulo La oreja entre los antiguos politeístas estaba consagrada a Mnemosina por cuya razón le ofrecían algunas orejas de plata . Uno de los presagios a que ellos atendían era el zumbido de las orejas . Si el zumbido se sentía en la oreja derecha, era un amigo el que hablaba de ellos y si en la izquierda, un enemigo . Esta superstición no se ha desterrado totalmente entre nosotros.​ Estrabón habla de unos pueblos imaginarios que dice tenían unas orejas tan largas que les llegaban hasta los pies de modo que, añade, dormían sobre sus orejas por lo cual les da el nombre en griego de enotocetas.