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La figura del gracioso o donaire es uno de los personajes comunes del teatro clásico español o comedia nueva lopesca durante el periodo estético de la historia literaria conocido como Barroco. En los autos del renacentista Juan del Encina, entre los siglos XV y XVI, aparecía ya un personaje conocido como el bobo o simple, un tipo rústico y de habla campesina,[nota 1]​ que tuvo continuación en los pasos de Lope de Rueda. En la escala social, se encuadra en el grupo de la servidumbre (criados y lacayos). Es un personaje cómico, un "hombre de humor" que, en palabras de Fernández Montesinos, sigue a su amo "con fidelidad perruna" a pesar de hambres y maltratos y muy a menudo sin recompensa. También podría encuadrársele como personaje del lumpen, que no se rebela contra quien le explota ni lo traiciona y, por el contrario, complementa los valores aristocráticos de aquellos a quienes sirve. El personaje fue dibujado por Lope de Vega en el lacayo Tristán de La francesilla (1596), considerado el primer gracioso, y tuvo continuación en muchas de sus obras y en las de los dramaturgos de su escuela y de la de Pedro Calderón de la Barca, aunque el vocablo gracioso, con el significado de personaje cómico teatral, no aparece hasta 1620. El donaire tuvo también un género del que fue protagonista indiscutible, el entremés, en el que desarrolló gran parte de sus matices y tipología. Incluso hubo actores especializados en el personaje y el género, como el famoso Cosme Pérez, más conocido como "Juan Rana", el actor más popular del teatro cómico barroco español. Era contrario en ocasiones a su señor. Es de origen plebeyo y ejerce algún oficio relacionado con la servidumbre hacia un noble o primer galán.